El nuevo feminismo.

Al leer los informes sobre el NF, comprendimos que nuestro pensamiento atrasaba cincuenta años: las líderes son ucranianas. Se trata de Anna Hutsol (27 años, pelirroja, tal vez marxista, habitué del Café Kupidon de Kiev), Alexandra Shevchenko (25 años, rubia, viajera, pintora y diseñadora) y Oksana Shachko (24 años, también pintora, actualmente detenida por desorden público). Estas chicas encabezan un movimiento de 300 militantes, en general estudiantes, periodistas, médicas, economistas y abogadas, que ha echado raíces en Rusia, Estados Unidos, Alemania, Italia, Francia, Portugal y Túnez.

El toque propio del movimiento radica en que sus protagonistas ponen las ideas, pero también el cuerpo. Se las ve con los pechos desnudos, y apenas cubriendo el pubis con una bikini. Luego portaligas, medias negras y zapatos de taco. En la cabeza, sólo una provocativa toca de monja. Muestran torsos naturales y muy bonitos, sin siliconas. Aparecen furiosas, forcejeando con policías, pateando y mordiendo, con rústicos letreros de protesta pintados sobre el pecho. Lo hayan querido o no, las fotos tienen una estética muy sexy.

Se considera que esta es la tercera oleada del feminismo, entendiendo que la primera tuvo lugar durante la posguerra (Simone de Beauvoir y otras), la segunda en la década del 60 con Gloria Steinem, Angela Davis y el Women´s Lib, en tiempos de los hippies de California…y la nueva manifestación se estaría registrando ahora mismo. En Canadá existe un movimiento, a la vez feminista y exhibicionista, que se denomina Slut Walk, y podría traducirse como la Marcha de las Prostitutas. Las chicas se muestran con atuendos provocativos.

También dicen: “En cualquier país de Europa, un hombre puede pedir dos mujeres por Internet, como si fueran dos pizzas, y en cambio una mujer puede ser detenida, por días y días, a causa de que ha mostrado los pechos”.
En realidad, una mujer también puede pedir dos varones por Internet, y obtenerlos, y disfrutarlos y pagarlos con su tarjeta de crédito. La prostitución puede ser una tragedia humana, pero hoy día predominan los prostitutos travestidos sobre las chicas de la calle. Tanto es así que estas últimas han dejado la calle y atienden en “departamentos privados”, donde se manejan con un aparente sistema de cooperativas.

Las banderas históricas del feminismo, igual salario por igual trabajo, voto equiparado, derechos cívicos y protecciones esenciales (a veces abusivas) en caso de divorcio, han sido obtenidas. Abundan las jefas políticas en todo el mundo: Michelle Bachelet, Cristina Kirchner, Dilma Rouseff, Angela Merkel, Hillary Clinton. Vivimos en el siglo de la mujer. Existe incluso, en algún país, un nuevo delito: el “femicidio”, en el supuesto de que matar a una mujer es distinto (¿más grave?) que liquidar a un varón.

Entonces: ¿Qué puede comunicarnos el nuevo feminismo europeo?

No mucho. En esta época, la pareja humana atraviesa un momento difícil, y se registra la fricción furiosa entre una mujer agresiva, exigente, demandante, insolente, combativa, siempre insatisfecha, y un hombre encerrado en su silencio, hosco, resentido, abrumado, asustado, incubando el golpe. Se verifican diariamente los datos de la mujer agredida en la “violencia de género” (hombre que golpea a una mujer, nunca al revés) y esto va convirtiendo al varón en un monstruo indeseable. Que al mismo tiempo se victimiza y reclama la tenencia de sus hijos, o al menos la tenencia compartida, que es tendencia mundial. En este tiempo, las estadísticas marcan terribles casos de mujeres golpeadas o asesinadas, pero también se verifica el Síndrome de Alienación Parental: el desorden psicológico debido a que la madre (por lo general es ella, salvo casos como el de Gabriela Arias Uriburu) impide el contacto del padre con sus hijos. Es la guerra de los sexos. El colapso de la pareja humana. El divorcio como lugar común.

¿En qué puede beneficiar, este nuevo feminismo, a una mujer argentina radicada en González Catán, en Jujuy o en Río Gallegos?

En nada. Pero el feminismo siempre fue una movida de clase media, nutrida en las universidades y los colegios privados. De manera que, desde nuestra perpleja platea burguesa, nos limitamos a contemplar a estas militantes que han llegado del frío. Son muy monas, usan el pelo “a la garçon.” y muestran sus pechos con una furia un poco sobreactuada.

Princesas que juegan a la víctima.

Lindas princesas.

(Por Rolando Hanglin para La Nación, 25 de junio de 2013. Artículo completo en http://www.lanacion.com.ar/1595047-el-nuevo-feminismo)*

*Aclaración: Artemisas no siempre se siente identificada con este autor, pero en este caso nos pareció interesante compartir un resumen de su artículo como disparador para la reflexión y/o discusión sobre el tema.

slut walk

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo Feminismo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s