Archivo mensual: noviembre 2013

Revolución Sexual, erotismo y wrecking balls.

Las consecuencias de la revolución sexual pueden verse por doquier en nuestra vida cotidiana: desde la opinión de las personas que nos rodean hasta lo que los medios de comunicación intentan transmitirnos. Basta prender el televisor o abrir una página de internet para encontrarnos con imágenes eróticas, imágenes de homosexualidad, mujeres desnudas, bailes sexuales… Videos pornográficos circulan como moneda corriente en grupos de WhatsApp… Nos acostumbramos a esto; el bombardeo es habitual, pero, ¿es normal? ¿De dónde proviene esta característica de nuestros tiempos?

 

Quisiera detenerme particularmente en un caso de imágenes de excesivo erotismo de los últimos días. Recientemente, la joven cantante Miley Cyrus lanzó el videoclip de su nueva canción Wrecking Ball1. En el video, la artista se presenta completamente desnuda, sentada sobre una bola de demolición, haciendo movimientos “sexy” y, según mi opinión, de alto contenido erótico. Este video es un simple caso particular de lo que abunda en nuestra cultura actual: un llamado constante a la exaltación del sexo. Y no es la primera estrella pop que realiza este tipo de presentaciones: es más bien la tendencia que prevalece. Podrían nombrarse más ejemplos, como Britney Spears o Christina Aguilera. Empiezan siendo inocentes cantantes teen, admiradas por niñas, preadolescentes y adolescentes, para luego convertirse en sex symbols, en mujeres altamente provocadoras, que desafían límites constantemente. Parece ser una competencia por ver quién se anima a más, quién sale con menos ropa, quién es más provocadora, quién hace lo más “raro” en público (como cuando Madonna y Britney Spears se besaron en una entrega de premios hace ya diez años). Y lo que es más grave, aun habiendo adquirido estas nuevas características, siguen siendo admiradas por niñas, adolescentes y jóvenes.

 

Ahora bien, ¿de dónde proceden este tipo de manifestaciones? ¿Qué es lo que impulsa esta actitud de rebeldía y falta de pudor?

Claramente, estamos viviendo las consecuencias del movimiento de revolución sexual de los años ´60 y ´70. Motivada principalmente por la búsqueda de ruptura, de liberación y de quiebre con las pautas establecidas, la revolución sexual nos ha dejado ya sin ninguna pauta, sin límites, sin parámetros. O más bien, nos ha dejado una única pauta: libertad absoluta. Por tal motivo, en nuestra cultura actual, “el género —ya no la sexualidad— se elige y la obscenidad se festeja; el acto sexual corresponde sólo a la libertad y el matrimonio se define por la sentimentalidad y el erotismo; la familia es una institución opresora y la prole un límite a la autonomía.”2

Dentro de esta liberación, incluimos especialmente la de la mujer. Por eso, la mujer de hoy puede mostrarse como quiera, hacer lo que quiera, ya no está más sometida a lo que la sociedad le diga, a lo que el hombre le diga, a lo que nadie le diga. ¡La mujer se liberó! Entonces, si quiere filmar un videoclip desnuda, lo hace, porque no hay nada ni nadie que se lo prohíba. Todo lo contrario: la misma sociedad la impulsa (¿u obliga?) a eso.

Con referencia a esto último, cabría preguntarse: ¿estamos ante una real liberación? ¿Se puede hablar de verdadera libertad? ¿No nos habremos convertido en esclavos del sexo, de la manifestación obscena, de la falta de privacidad? ¿No seremos ya esclavos de la misma revolución sexual? ¿No será Miley Cyrus esclava del mandato “cuanto más rebelde, mejor”? La mujer luchó y lucha por sus derechos, pero portando un arma de doble filo que parece dejarla presa de su propia liberación. Sus derechos se convirtieron en obligaciones, en mandatos ineludibles que, en mi opinión, no hacen más que infravalorarla.

 

Aquí aparece, según mi punto de vista, una interesante inconsistencia entre las ideas feministas que subyacen a nuestra cultura y ciertos intereses que permanecen detrás. Por un lado, como fue recién mencionado, luego de la revolución sexual la mujer aparece como liberada, absoluta dueña de sí, protagonista. Rechaza cualquier tipo de sometimiento, especialmente el sometimiento por parte del hombre. Como bien lo explica Simone de Beauvoir, la mujer no quiere ser más lo Otro para un absoluto masculino que la domina.3 La mujer quiere decidir, desarrollarse profesionalmente, ser autónoma. Una de las consecuencias es, entonces, la erotización, la separación del sexo y la vida familiar, la sola búsqueda de placer. Ahora bien, por otro lado, detrás de esta erotización, también se esconden intereses masculinos: la mujer sigue siendo su objeto sexual; quizás ahora más liberado, más público, con menos pudor, pero objeto sexual al fin. ¿Acaso no sigue siendo la mujer una gran víctima del sometimiento masculino, de la complacencia de sus deseos y de su consumo? Esto se mantiene así desde el primer lanzamiento de la revista Playboy en los años ´50: la aparente liberación lleva solapada la más denigrante cosificación de la mujer.

 

Considero que es fundamental encontrar un equilibrio entre la absoluta liberación y el absoluto sometimiento. Y este equilibrio será encontrado principalmente a partir de una correcta interpretación de la dignidad humana y la libertad. Es válida la postura de la revolución sexual y la segunda ola del feminismo en cuanto ponen sobre la mesa profundas desigualdades y abusos que sufría la mujer. Mujeres y hombres comparten la naturaleza humana y, como consecuencia, comparten su dignidad. Ambos son merecedores de derechos. Ambos pueden desarrollarse profesionalmente, laboralmente. Ahora bien, esto no significa que todas las características de la mujer sean una construcción del hombre que intenta someterla. El reconocimiento de la dignidad de la mujer y de sus derechos no puede implicar una emancipación absoluta de todo lo que es natural a ella, de su posición dentro de la familia, de su rol de madre. La liberación no puede ser, además, ausencia de pudor, ausencia de intimidad, ausencia de límite. Reconocer los derechos de la mujer no implica necesariamente la negación del límite, de la naturaleza, sino más bien una correcta lectura de ella, una mirada despierta ante lo que la realidad nos dice. Sólo desde allí surgirá el verdadero obrar libre, el que nos permitirá desarrollar lo propio a través de una adecuada visión integral de lo que es la persona. En cuanto sigamos convirtiendo a las mujeres en objetos sexuales de compra-venta, en cuanto sigamos permitiendo que nuestra sociedad produzca figuras como Miley Cyrus, no habremos alcanzado una real revolución que conduzca hacia la plenitud, sino más bien un movimiento regresivo, autodestructivo de la propia libertad y de los valores más profundos, que parecen quedar escondidos debajo de revistas Playboy y destruidos por wrecking balls.

Por Lucila Coll. 

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Postales del Encuentro Nacional de “Mujeres” en San Juan la pasada semana.

Claramente se puede ver el objetivo de estas chicas, que nada tiene que ver con exigir respeto ni derechos: fueron a dejar bien en claro que no les interesa reclamar nada y menos que menos les interesa la mujer como tal; sólo fueron a ejercer la violencia y el vandalismo, sello que caracteriza a los movimientos feministas actuales. 

Lo más bajo de todo es que si se llenan la boca hablando de las agallas que tienen (¡porque ellas “se la bancan” ante cualquiera!)… ¿por qué no dan la cara? Probablemente es porque son COBARDES que si se cruzaran con una MUJER DE VERDAD, como aquellas que la historia ha sabido mostrar, tendrían que cerrar la boca, agachar la cabeza y pegar media vuelta para sus casas. 

¿Quiénes creen que son para rebajarnos a todas las mujeres? ¿Quiénes creen que son para imponernos sus ideas (¡que son absolutamente PRO SISTEMA!)? 

En ARTEMISAS les decimos ¡¡ALTO!! Acá NO PASARÁN. Repudiamos cualquier movimiento feminista que atente contra nuestros valores, nuestra naturaleza, nuestro orgullo y nuestra feminidad, e invitamos a todas aquellas (¡y sabemos que son muchas!) que quieran unírsenos en nuestra causa. 

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La Maternidad como PODER.

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Estemos orgullosas de lo que somos. Ser madres no nos somete: la maternidad celebra nuestra naturaleza.

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noviembre 26, 2013 · 4:19 am

ENCUENTRO NACIONAL DE MUJERES EN SAN JUAN

Encuentro Nacional de… ¿¿MUJERES?? Porque más bien parece un encuentro nacional de FEMINISTAS…

Éstas son quienes dicen representarnos… Ésta es su manera de exigir RESPETO. Dicen defender a la mujer y luchar por su liberación, pero lo que realmente hacen es renegar de su condición de mujeres (¡sólo basta ver la imagen para darse cuenta de que no están conformes con ellas mismas!) y en vez de liberarse se esclavizan cada vez más al sistema que las utiliza.

¡DESPIERTEN “MUJERES”! ¡Son títeres del sistema! Y quieren arrastrarnos con ustedes… Pero desde nuestro lugar nos oponemos firmemente a cualquier movimiento feminista: nosotras SÍ estamos ORGULLOSAS de ser MUJERES y no compramos todo lo que nos quieren vender.

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El efecto que produce en las mujeres el tener muchas parejas sexuales.

Experta en filosofía yóguica explica que al tener muchas relaciones sexuales con distintos hombres pierden su identidad.

“La energía de un hombre queda plasmada en las mujeres por muchos años, ni siquiera está definido, en cambio la energía de una mujer en el hombre tras tener relaciones se queda solo un ciclo lunar de 28 días y se borra”, sostiene Siri Ram, maestra guía de Yoga Rai. Explica que estas enseñanzas tienen su origen en la filosofía yóguica donde rescatan la naturaleza primaria de la mujer. “Es un ser de mucha sensibilidad y capacidad sensitiva que se entrega por completo con quien se relacione”, dice.

En esta característica de contener al otro, comenta, la mujer se involucra con cada célula de su ser, su intelecto, emociones, con todo su cuerpo, y al hacerlo, se abre completamente al otro. Entonces, “queda plasmada en su siquis, en sus emociones, en su cuerpo físico toda esa energía masculina que el hombre le da al entrar en ella”, afirma.

En otras palabras, asegura, la mujer tiene en su naturaleza el rol de ser vasija, “ella recibe, contiene y en eso se involucra por completo y al ser tan sensible involucra todo su ser”. En cambio, comenta Siri Ram, el hombre presenta una naturaleza de “semilla”. El entrega, siembra. No recibe como lo hace la mujer, por eso, al tener ese papel él entrega y se va. Se vacía en la mujer, de ahí que sea menos permanente el impacto que queda en él”, sostiene.

Desde tiempos pretéritos: “Cuando el hombre salía a cazar y estaba ausente por mucho tiempo, la mujer era la que se quedaba al cuidado de los niños. Entonces la sabia naturaleza otorgó esta posibilidad de resguardar la impronta de su hombre en su ser y si estaba embarazada su hijo no quedaría sin esa energía”, relata la profesora de Yoga Rai sobre los orígenes de esta creencia.

De todas maneras, la especialista recalca que no es una visión machista, sino que son enseñanzas sagradas que rescatan la naturalaza humana. En el yoga, como cualquier disciplina trascendental, el sexo es el acto sagrado de dos almas y “una de las experiencias físicas más cercanas a la unión con el infinito”.

http://www.emol.com/tendenciasymujer/Noticias/2012/07/21/23029/El-efecto-en-las-mujeres-de-tener-muchas-parejas-sexuales.aspx

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La ideología de género como vigencia del Informe Kissinger.

El Informe Kissinger (elaborado en 1974 por Henry Kissinger -a quien irónicamente le ha sido otorgado el Premio Nobel de la Paz- y desclasificado en 1989) es un estudio secreto que aborda el tema de la sobrepoblación mundial como un problema de seguridad nacional de los Estados Unidos. Entre sus múltiples aspectos señala los países en los cuales se debe intervenir para controlar la natalidad y qué métodos se deben aplicar. Lo particular es que hace especial énfasis en la mujer, lo que coincide con la tesis que propone actualmente la Ideología de Género promovida desde organizaciones internacionales como la ONU, UNICEF, CEDAW, IPPF, entre otras, dando cumplimiento literal a lo propuesto en el Informe.

 

Dicho informe señala algunos factores poblacionales que se deben tener en cuenta para explicar el crecimiento de la población (especialmente en los países Países con Bajo Nivel de Desarrollo), con el fin de construir las estrategias para combatir la sobrepoblación, sin hacer ningún reparo en que se trata de vidas humanas. América Latina, entre otras regiones del mundo, se convierte entonces en el foco de dichas biopolíticas, pues son regiones que geopolíticamente son importantes para dominar, no sólo por sus altas tasas poblacionales, sino en especial por sus riquezas naturales y excelente ubicación.

 

La llamada ideología de género, que aparece en los años 60, propone entender la dicotomía hombre-mujer como una construcción cultural y no como una realidad ontológica. Se niega, por tanto, la misma naturaleza que demuestra claramente que las mujeres tienen dos cromosomas X, mientras que los hombres tienen un cromosoma X y  un cromosoma Y. Para la perspectiva de género lo importante  son los roles, con lo que plantean la existencia de diversos géneros u orientaciones afectivo-sexuales. También, entendiendo lo sexual como una simple construcción cultural, se abre la puerta a entender como normal la pedofilia, la zoofilia, la necrofilia, entre otros. Aún cuando la ideología de género quiere mostrar una gran gama de ámbitos donde interviene, es notorio que el tema del feminismo es tal vez el pilar más importante y fundante de la ideología.

 

Así las cosas, la historia de la humanidad es analizada como la historia del patriarcado, en la cual la mujer siempre ha estado sometida, especialmente por su condición de madre. Según la ideología de género, el matrimonio y la idea de familia sólo buscan tener dominada a la mujer, pues el hombre la utiliza con el único fin de procrear. Algunos resumen esta posición señalando que “El biologismo descriptivo que conforma la idea de feminidad se articula especialmente en torno a la inferioridad sustitutiva del intelecto femenino. Esta inferioridad es fruto de su predeterminación a la maternidad que, consecuentemente, se constituye en una dictadura: la que sobre ella ejerce la reproducción”. Habrá que recordar una idea que resultaría obvia, y es que ningún ser humano determinó que el cuerpo de la mujer estuviera dotado biológicamente para permitirle albergar en él una nueva vida, un hecho que el feminismo radical de género insiste en mostrar como una imposición machista. Y  es necesario aclarar que los seres humanos somos hombres o mujeres y vivimos como tales, no estamos cumpliendo simples roles. Por ejemplo, la mujer cuando es madre, no está haciendo las veces de madre, ella es, por ende, no es un simple rol. Esto que parecería un simple juego de palabras lleva a relativismos problemáticos, como el disociar a la mujer de la maternidad; no es que para ser mujer se tenga que ser madre, es reconocer que la biología de la mujer le permite ser madre.

 

Es cierto que durante mucho tiempo la mujer se vio obligada a ser madre, pero no podemos caer en una especie de venganza con la historia e irnos al otro extremo de entender la maternidad como algo negativo, o una enfermedad, y menos censurar a quien opte por ella. Es lógico que se necesite para la supervivencia de la especie, es el único ser capaz de tener el ambiente propicio en su cuerpo para que una nueva vida aparezca; pero no es posible entenderlo como sometimiento, cuando en sí mismo es un poder.

 

Asumir a la mujer bajo una perspectiva de género es negar que, históricamente, ha sido un sujeto enigmático, de gran poder. Sería un error decir que siempre ha estado sometida y dominada, porque la mujer es lo suficientemente astuta y estratega como para ponerla en todos los casos como la víctima. Ella, desde tiempos remotos, fue encargada de lo doméstico, un trabajo importante y difícil porque implicaba cuidar de la supervivencia de todos, lo que le permitió desarrollar habilidades distintas a las del hombre, que incluso hoy subsisten. Conociendo de su gran poder y sabiduría transmitida por generaciones, la mujer ha sido atacada, porque en ella reside la supervivencia, es la única capaz de dar vida y de mantener unida a su familia. Por tanto, la mujer no ha estado alejada del poder político, en muchas ocasiones ella es el “poder tras el poder”. De este fenómeno se percató la biopolítica y por esto no es coincidencia que la gran mayoría de los ataques que se generan para tratar de controlar la población vayan contra la mujer, a pesar de que para engañarla se le muestran como derechos

 

Luego de revisar la peculiar “agenda feminista”, queda en evidencia que el propósito de cada punto de la misma no es mejorar la situación de la mujer, sino separar a la mujer del hombre y destruir la identificación de sus intereses con los de sus familias. Asimismo, el interés primordial del feminismo radical nunca ha sido el de mejorar directamente la situación de la mujer ni aumentar su libertad. Por el contrario, para las feministas radicales activas, las mejoras menores pueden obstaculizar la revolución de clase sexo/ género. Esta afirmación es confirmada por la feminista Heidi Hartmann que radicalmente afirma: ‘La cuestión de la mujer nunca ha sido la cuestión feminista. Ésta se dirige a las causas de la desigualdad sexual entre hombres y mujeres, del dominio masculino sobre la mujer’”

 

De esta manera al disociar la mujer de la maternidad, y mostrar como algo esclavizante la familia y el matrimonio, se estaría cumpliendo el principal objetivo del Informe Kissinger: reducir la natalidad. Pero la ideología de género no se queda ahí, va a cumplir lo que el Informe Kissinger planteaba sobre la promoción del aborto, la esterilización y los anticonceptivos, bajo la mal llamada educación sexual. Es así como aparecen en escena los derechos sexuales y reproductivos, hoy cada vez más promovidos internacionalmente.

 

Los “derechos sexuales y reproductivos”, son otro de los pilares de la ideología de género, los cuales son considerados actualmente como parte de los llamados Derechos Humanos, y cada vez tienen pretensiones más fuertes de convertirse en Derechos Fundamentales, es decir, de hacerse parte integral de las constituciones. En el lenguaje políticamente incorrecto estos supuestos derechos podrán ser sintetizados en aborto, esterilización y anticoncepción, o bajo su nombre genérico de “planificación familiar”. Recordemos que la propuesta del Informe Kissinger es reducir las tasas de natalidad, para así “disminuir la demanda de alimentación, salud, educación, y otros servicios, y al incrementar su capacidad para contribuir a inversiones productivas, por tanto acelerando el desarrollo”. Entre sus líneas de acción tienen gran fuerza todas las políticas encaminadas a alejar a la mujer de la maternidad y de la familia, todo con miras a reducir la natalidad. En efecto, el informe expresa: “Las investigaciones indican que el empleo asalariado de la mujer fuera de la casa se relaciona con la reducción de fertilidad” . De allí que quieran incentivarlo, no porque interese que la mujer se desarrolle y tenga igualdad en términos de derechos y oportunidades, sino porque la principal consecuencia es que ya no tendrá tiempo de cuidar a sus hijos y evitará tenerlos. Asunto que se refuerza con la declaración de Christina Hoff Sommers: “No debería autorizarse a ninguna mujer a quedarse en casa para cuidar a sus hijos. La sociedad debe ser totalmente diferente. Las mujeres no deben tener esa opción, porque si esa opción existe, demasiadas mujeres decidirán por ella”. 

 

Es así como se trata de uniformar a la sociedad, privilegiando programas que incentiven los derechos sexuales y reproductivos como una forma de liberación sexual femenina. Desde allí se impulsan los anticonceptivos que, en su mayoría, son hechos para las mujeres, sin informar los daños que generan en su salud; en parte porque las grandes beneficiadas son las farmacéuticas. Se empieza a enseñar fuertemente que el aborto es un derecho de la mujer, no interesa explicar las consecuencias físicas y psicológicas que conlleva, en parte porque también es un buen negocio. Lo más curioso es que las primeras “feministas”, las que hoy se denominan como “feministas de equidad”, estaban totalmente en contra del aborto, pues entendían que practicarlo, además de ser un asesinato, liberaba al hombre de toda responsabilidad asumiendo toda la carga la mujer.

 

A modo de conclusión: Para superar los problemas que tenemos entre hombres y mujeres no hace falta negar nuestra realidad donde existen dos sexos. Por otro lado, al incluirse los “derechos sexuales y reproductivos” (aborto, esterilización y anticoncepción) como derechos humanos, se abre la posibilidad de que existan presiones externas para que el país se vea obligado a acogerlos y promoverlos, de lo contrario, estaría violando derechos humanos. Estas sanciones generalmente son políticas (diplomáticas) y/o económicas, lo que en un mundo globalizado supone mayores problemas dada la interdependencia de los países. Además se relativiza elderecho a la vida, el primero de todos según la tradición liberal clásica. 

 

Lo político y lo jurídico son construcciones culturales que justamente nos han permitido respetar la vida, ser diferentes a los animales, lograr ser racionales y no simplemente pasionales. Poder hablar de Derechos Humanos es un reconocimiento de esa dignidad del ser humano, y es un proceso que sólo se logra mediante la cultura y la racionalidad. Pretender el absurdo de que el ser humano llegue a un mundo desprovisto de cultura, como lo pretende la ideología de género, y que no se vea afectado por lo que ya hay construido, sería justamente volver a ese estado de naturaleza y pretender eliminar al mismo ser humano. De hecho, no son alejadas estas tesis de la ecolatría, o del mundo sin seres humanos.

 

Por Beatriz Eugenia Campillo Vélez

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Mujeres para honrar: María Remedios del Valle, “La Capitana”.

Poco se conoce de sus orígenes y fecha de nacimiento. Era negra y de condición humilde. Estaba casada y se sabe que tenía hijos. Las primeras referencias de su participación en la guerra se remontan a la defensa de la ciudad, durante la primera invasión inglesa. Participó de la misma integrando el Cuerpo de Andaluces.

En 1810 se incorporó al Ejército Auxiliar para la expedición al Alto Perú, en compañía de su marido y de dos hijos. Sólo ella regresó viva de las campañas militares. Se había incorporado en esta operación comandada por el General Manuel Belgrano.

Unos días antes de la Batalla de Tucumán, se presentó ante Belgrano para que le permitiera atender a los heridos en las primeras líneas de combate, pero ante la negativa del general, y empecinada como era, se filtró entre la retaguardia y llegó al centro de la batalla, donde no sólo asistió a los heridos, sino que alentaba a los soldados a derrotar al enemigo. Ante tanto valor desplegado, los soldados comenzaron a llamarla MADRE DE LA PATRIA y Belgrano la nombró Capitana de su Ejército.

María Remedios del Valle representa “la pasión patriótica, el altruismo y el valor de las mujeres que contribuyeron a darnos patria”.

Lamentablemente, El Estado burocrático venció y La Capitana murió como había vivido: en la indigencia y en el olvido; sin monumento que le rinda homenaje y sin una crónica que rescate su vida del olvido.

http://www.eldiaonline.com/maria-remedios-del-valle-la-capitana/

Maga y remedios Iarpidi-3

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