Perfección tras el bisturí: Una reflexión.

Me voy a permitir esbozar unos breves pensamientos sobre la mujer y la cirugía plástica. ¿Por qué cada vez más mujeres se someten a cirugías riesgosas e innecesarias ? En respuesta a esta pregunta, una vez más llego a la conclusión de que la responsabilidad recae en el poder de los medios. La imagen de la mujer que llega a través de la publicidad es esa de “chica diez”: delgada, sensual, con atributos exuberantes, rasgos perfectos y labios voluminosos… Esto es lo que venden las marcas de perfumes, zapatos, ropa interior, gimnasios, productos dietéticos y otras, como también empresas de bebidas alcohólicas, tabaco o desodorantes masculinos, que de esta manera denigran y caracterizan negativamente la mujer, identificándonos como superficiales, consumistas excesivas y despreciativas de nuestro propio ser. La figura promovida por los medios publicitarios no representa el género femenino en sí porque una mujer no vale por su aspecto extremadamente “perfeccionado”. Gracias a la apariencia mediática de la mujer surgen algunos de los estereotipos que perjudican nuestra verdadera imagen, es decir, lo que una mujer es realmente.

 

La anatomía de cada una es distinta, por ende los resultados estéticos van a ser siempre distintos y a veces hasta lo que una quiere no es recomendado profesionalmente, ya sea porque, por ejemplo, los implantes pueden causar estiramiento permanente en la piel ocasionando estrías y se debe elegir volúmenes más pequeños. Asimismo, se puede producir pérdida de sensibilidad, cicatriz cutánea, arrugas y pliegues en la piel, entre otros. Es por todo esto que debemos considerar: ir a un quirófano no es lo mismo que ir a la peluquería, mujeres, ya que hoy en día la mujer se somete a varias intervenciones de este tipo y ni hablemos de las que terminan luciendo una cara de muñeca plástica, ya sea por la toxina botulínica (botox) o el ácido hialurónico. No hay necesidad de recurrir a estos métodos costosos y anti naturales para parecerse a alguien o perfeccionar la boca, nariz u ojos por una obsesión. Cada una de nosotras es auténtica; alterar nuestras facciones o cuerpo por un capricho o por la ilusión de parecerse más a la modelo de los carteles publicitarios es ir borrando poco a poco nuestra esencia.

 

Es importante que sepan también que antes de la intervención quirúrgica se debe firmar un consentimiento que no es de mucho agrado leer. He aquí algunos ítems con los cuales la paciente tiene que estar de acuerdo:

-Doy el consentimiento para la administración de los anestésicos que se consideren necesarios o aconsejables. Comprendo que cualquier forma de anestesia entraña un riesgo y la posibilidad de complicaciones, lesiones y a veces muerte.

-Estoy de acuerdo en que no se me ha dado garantía por parte de nadie en cuanto al resultado que puede ser obtenido.

 

Puede ser que muchas se hayan sentido acomplejadas con alguna zona de su cuerpo desde la adolescencia, pero para someterse a una cirugía estética se debe de estar segura ya que no hay vuelta atrás y los resultados muchas veces no son los deseados. Es propicio en este punto hacer una aclaración en cuanto a estas intervenciones quirúrgicas: existe la cirugía plástica y la estética. Un cirujano plástico no solamente es un cirujano estético, sino que es un especialista en restaurar, restituir y devolverle al cuerpo su forma y funcionalidad en pacientes que han sufrido quemaduras, accidentes, cáncer o que han tenido defectos de nacimiento. Todo esto para devolver la forma y funcionamiento normal del individuo, aliviándole su enfermedad. Es una especialidad muy satisfactoria y la “estética” es sólo una rama de la cirugía plástica.

 

A modo de cierre a esta reflexión, podemos afirmar que no es estrictamente necesario recurrir al bisturí para sentirnos más seguras con respecto a nuestros cuerpos y rasgos. El 70% de los casos en los que la mujer elige someterse a estas intervenciones se dan a raíz de las ideas promovidas por los agentes del consumismo en la sociedad. Debemos tener muy en claro que alterar nuestro cuerpo es borrar de a poco nuestra identidad. Muchas mujeres han cambiado radicalmente sus rostros y/o cuerpos por medio de cirugías estéticas y hoy lo lamentan. Cada una de nosotras es única y tiene luz propia; no la perdamos. No caigamos víctimas de la imagen de mujer mediática, de esos sectores que lo único que buscan es quedarse con nuestro dinero y en el camino pisotean nuestro orgullo femenino. No nos dejemos tratar como mentes vacías…

 

Desde ARTEMISAS proponemos una re-valorización de nuestros cuerpos y caras originales, excepto que una cirugía sea absolutamente necesaria. Pensemos que nuestra imagen es parte de nuestra identidad y que en la actualidad las cirugías no son otra cosa que parte de un negocio que se retroalimenta: la industria mediática promociona los estereotipos, el cirujano guarda los billetes en su bolsillo, y da de comer otra vez a la industria mediática con más modelitos “perfectos”. ¿Vamos a ser un tornillo más de esa maquinaria perversa? ¿Acaso no estamos seguras de nosotras mismas? Al fin y al cabo, todo se reduce a nuestra autoconfianza: si nos apreciamos y nos valoramos podremos sentirnos cómodas con lo que tenemos, cuidándolo celosamente por ser aquello que nos fue otorgado por la sabia naturaleza. Si logramos esa fortaleza, seremos capaces de llevar nuestros cuerpos por la vida sin complejos ni temores. 

Anna Orthustegüy

Noviembre 2013

cirugía

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