Entrevista a María del Prado Esteban: “Tenemos un deber histórico de reconstruir nuestra Feminidad”.

Prado Esteban es una escritora y militante española que ha tomado la responsabilidad de denunciar el Feminismo de Estado, develar la verdad sobre el pasado de la mujer y llevar un mensaje revolucionario anti-sistema a las mujeres de habla hispana en el mundo. Es  autora del libro “Feminicidio o autoconstrucción de la mujer”, en el cual revisa el supuesto “sometimiento” de la mujer del cual nos habla la historia y el blog “Mujer, verdad y revolución integral” donde expone algunas de sus investigaciones sobre feminidad, maternidad, sexualidad, feminismo y política. ARTEMISAS la ha entrevistado y éste es el resultado de nuestro intercambio.

1) ¿Por qué estás en contra del feminismo?

 Yo estoy contra el Estado y su ensanchamiento permanente, estoy en contra de la tutela institucional de las mujeres, en contra de la biopolítica, sea ésta natalista como antaño o antinatalista como ahora, en contra de la apología del trabajo asalariado, en contra de la mercantilización de los cuidados y de las necesidades vitales de las personas. Estoy en contra del sexismo sea éste misógino o androfóbico, en contra del enfrentamiento entre las mujeres y los hombres, en contra de la violencia intersexual, en contra de la derivación de la energía femenina hacia la empresa, el Estado y el ejército, en contra del complejo de inferioridad femenino, en contra del victimismo y el resentimiento de grupo o de clan. Estoy en contra de que existan leyes especiales para “proteger” y “privilegiar” a las mujeres a cambio de obediencia, estoy en contra de la destrucción planificada de las instituciones horizontales de convivencia para hacer emerger fórmulas burocráticas de encuadramiento dignas de las peores distopías, en resumen, quien defienda estas nocividades me encontrará enfrente.

Hoy el feminismo dominante defiende ese programa porque es una pura excrecencia del poder, sobrevive únicamente porque es subvencionado y protegido por las instituciones, es, en realidad, una parte más de los órganos de gobierno de la sociedad, cualquiera que se sienta miembro del pueblo, amante de la libertad, defensor de la condición humana tiene que estar en contra de esa ideología destructiva e inicua, pero no pongo en duda que existan personas que se llaman a sí mismas feministas y quieran luchar contra la lacra de las políticas de género del los Estados y los grandes centros de poder mundiales, con esas personas colaboraría gustosamente.

2) ¿En qué momento te diste cuenta que el feminismo no te representaba como mujer?

Nunca estuve cercana a las corrientes feministas, creo que había dos cuestiones fundamentales que me alejaban de su programa, la primera mi pertenencia a la cultura tradicional de la ruralidad hispana a través de mi familia materna, una cultura ancestral en la que las mujeres hablaban con voz propia y eran profundamente respetadas por sus méritos y sus capacidades y no por cortesía. Las mujeres de mi infancia eran inteligentes sin soberbia, capaces y polifacéticas, enérgicas sin despotismo, amorosas sin cursilerías, tenían mucha fuerza interior, por eso yo no podía vivir bajo el complejo de ser mujer que defendía Simone de Beauvoir, no encontraba que mi cuerpo de mujer fuera causa de ninguna desgracia y me parecía que el feminismo, el que yo conocí al menos, representaba una visión resentida y anti-femenina. La segunda era mi fuerte impulso hacia la maternidad que había sido satanizada como origen de todos los males de la mujer y que para mí era una necesidad fundamental.

Eso no significa que no fuera consciente del ascenso social del machismo que era mayor en la sociedad urbana y moderna que en las aldeas de mi infancia. Fui beligerante con el machismo como creo que hay que serlo con todo lo que es perverso e injusto pero nunca consideré que hubiera nada en la condición masculina que hiciera inevitable esa lacra del sexismo. Con la misma energía que me opongo al machismo me sitúo en contra del sexismo femenino hoy en alza, pues no son en realidad ideologías enfrentadas sino complementarias.

3) ¿Qué te llevó a investigar y escribir tu libro “Feminicidio o Auto-Construcción de la Mujer”?

Hubo un tiempo en que consideré que había un error fundamental en el sexismo femenino pero más adelante me hice consciente de que no era únicamente una equivocación o un disparate lo que se escondía tras esta ideología sino que era una parte fundamental de la estrategia del sistema para destruir al pueblo y todo rastro de la vida horizontal en primer lugar y convertirnos en seres mutilados y deshumanizados, ganado de labor sin autonomía, sin vida erótica, sin lazos y sin afectos, sin raíces y sin energía vital, sin vida interior ni convivencial.

Entendí entonces la gran tragedia que significaba que nadie hubiese tenido el arrojo y la clarividencia de desmontar esa maniobra en sus orígenes cuando todavía quedaba en la sociedad algo de sentido común y los aparatos de adoctrinamiento e ingeniería social eran primitivos, pero comprendí también que, incluso en una situación tan desesperada como la de hoy alguien debería dar la voz de alarma, llamar a recuperar la cordura. Me encomendé esa tarea para la que no estaba preparada y que era, en realidad, mucho más grande que mis capacidades. Afortunadamente conté con la ayuda de Félix Rodrigo Mora, una persona cuyo esfuerzo en pos de la verdad es un auténtico regalo al mundo.

4) ¿Por qué crees que tu libro ha sido censurado y perseguido?

 En las sociedades del presente, bajo regímenes parlamentarios, la falta de libertad es la norma. La más esencial de las libertades, la de conciencia, es violada a diario acosada desde el sistema educativo, la prensa, los medios, el “arte”, la publicidad, los funcionarios del Estado del bienestar, las redes sociales etc. etc. La mentira es obligatoria, la historia es revisada, las personas reescriben sus biografías para adaptarlas a la ortodoxia del sistema.

La censura es poco usada porque casi nadie osa salir del dogma establecido pero si alguien se atreve a desafiar la “verdad” del sistema todo el aparato de persecución se pone en marcha.

El aparato de las políticas feminicidas no se basa en un movimiento equivocado que pueda ser convencido con argumentos es un auténtico ejército de funcionarios, grupos empresariales, grupos de pagados y paniaguados del sistema que actúan como policías del pensamiento.

Nuestro libro se ha atrevido a poner en cuestión la ortodoxia y hacerlo con una masa de documentación, investigación y hechos que hacen difícil el desmontar sus presupuestos, por eso la censura, el insulto y el acoso era la única forma de enfrentarse a ello.

5) ¿Cuál es la situación actual del feminismo en España?

 En una encuesta reciente únicamente el 1,7 de los españoles y españolas se definen como feministas, no hay pues un movimiento popular poderoso y mayoritario a favor de las políticas de género, es el aparato burocrático vinculado directa o indirectamente al Estado que sufrió un salto descomunal con la aprobación de la Ley de Violencia de Género y la creación del Ministerio de Igualdad el que sostiene con una creciente inyección de fondos la presencia de esta ideología en todos los espacios sociales.

Más de un millón de funcionarios de la sanidad, la educación, los servicios sociales y otros son, de facto, agentes de género obligados por protocolos y curriculum a verter el credo feminicida en su ámbito de actuación, varios cientos de miles más son los que componen los cuerpos policiales y judiciales que aplican las leyes de género, son miles, además, las cátedras de género, las fundaciones subvencionadas, las empresas de servicios relacionadas con estas políticas que se lucran de un negocio floreciente y en expansión.

Si hubiera libertad equitativa para todas las opiniones, se eliminaran las subvenciones estatales, desapareciera la legislación y el aparato de poder que la sostiene, se permitiera la libertad de conciencia y de expresión, el sexismo político ocuparía el lugar que le corresponde por méritos propios.

6) ¿Qué implicancias ha tenido la lucha anti-feminista en España?

 Creo que no puede hablarse de lucha anti-feminista, eso no ha existido. Yo, en realidad, nunca he defendido que tal cosa deba existir, lo que aquí existe es un sexismo político institucionalizado que depende en todo del Estado y una sociedad demasiado confundida y acobardada que no lo apoya pero no tiene la claridad y el ímpetu para oponerse a la corriente institucional. Es cierto que hay una especie de corriente subterránea de rechazo de las políticas de género pero son eso, subterráneas.

Únicamente algunas organizaciones de afectados por la Ley de Violencia de Género y algunos colectivos de muy escaso poder de convocatoria se han atrevido a hablar, en el caso de los primeros es triste que no muy pocos no afectados se hayan sumado a la lucha contra esta ley inicua. La docilidad y el acobardamiento así como el egoísmo de luchar únicamente por lo que nos afecta personalmente se han impuesto como norma de conducta.

Por mi parte creo que hay que establecer un frente de lucha contra los mecanismos concretos de dominio estatal sobre las mujeres, los debates ideológicos son debates estériles, eso lo dejo para la universidad y las academias. Nosotros necesitamos distinguir el bien y el mal en estos asuntos no establecer principios ni reglas a los que adscribirse.

7) ¿Alguna vez has tenido problemas legales, amenazas o agresiones por expresar tus ideas?

 Hasta ahora las consecuencias negativas de mis publicaciones han sido pequeñas cosas sin importancia. No descarto que pueda haberlas en el futuro, la Ley de violencia de Género ha sido un ensayo de ley de excepción impuesta sin apenas oposición popular, y mucho menos partidista (se aprobó por unanimidad). si la sociedad española se aviene a asumir leyes que emulan los peores momentos del franquismo y que han supuesto una ola represiva sobre los varones verdaderamente inaudita no puede descartarse que tal corriente se siga desarrollando con otros aportes legislativos, ya se ha empezado a hablar de un ley contra la apología del delito machista, es decir, contra la libertad de expresión, eso podría llevar a que toda crítica a la ley se considerase delito.

8) ¿Cómo definirías a una mujer femenina?

 Lo femenino tiene muchos componentes, es complejo y no simple. En la sociedad de los estereotipos y la simplicidad, de los binomios excluyentes, se han creado unos pocos tipos de mujer que se excluyen y se enfrentan. Así, estamos obligadas a adscribirnos a alguno de los patrones de feminidad al uso, ha desaparecido la posibilidad de auto-construirnos como mujeres usando la experiencia, la reflexión y el aprendizaje a través de los vínculos.

No soy partidaria de visiones esencialistas de la mujer pero eso no excluye que valore como fundamental en la construcción de la feminidad la conexión con nuestra biología, con nuestras necesidades físicas, con la alegría por nuestro cuerpo y sus funciones sexuales. En esa escucha y esa conexión se construye una parte fundamental de nuestra feminidad.

Pero también hay un componente histórico, el femenino no es igual en todos los momentos ni en todas las sociedades, es también una respuesta a las condiciones de existencia espacio-temporales-sociales-históricas concretas en que lo crean las mujeres. En su diversidad y multilateralidad lo femenino auto-creado es tanto un factor de continuidad con las generaciones anteriores de mujeres como un agente de novedad y descubrimiento a través de la reflexión y la crítica, la mejora o la adaptación a las condiciones cambiantes.

También hay un componente cultural que no se refiere únicamente a la tradición y la transmisión de conocimientos y pautas de conducta sino a las aportaciones del arte, la filosofía, la moral etc. puesto que todos ellos en algún momento han investigado o penetrado en la idea de lo femenino.

Hoy vivimos una etapa de desfeminización fanática de las mujeres, la represión sexual es más violenta que en la sociedad victoriana pues hoy es interiorizada. Estamos obligadas a deserotizarnos, renunciar al amor, a la cópula, a la maternidad…. Forzadas a hacernos neutras y ambiguas, sin señas sexuales ni singularidad femenina. Esto está llevando a un colapso biológico de las mujeres, los desórdenes físicos asociados a nuestros órganos sexuales y reproductivos se están convirtiendo en una epidemia, al menos en lo que llaman España, amenorreas, miomas, endometriosis, infertilidad, ovarios poliquísticos etc. etc. son ahora lo ordinario y no lo extraordinario.

La erótica libre y no politizada está desapareciendo, ahora la corrección política ha llegado a la intimidad y duerme con nosotros. A las mujeres, especialmente a las del pueblo, se nos desea convertir en neo-monjas, escondiendo nuestra sensualidad, renunciando a las pasiones carnales; la exhibición del cuerpo femenino o es chocarrera o inexistente, se ha perdido el buen gusto y el arte de agradar y comunicar voluptuosamente con sexo contrario. Esos conocimientos eran también ingredientes de lo femenino en el pasado.

Pero las mujeres no somos solo cuerpo, vida erótica y maternal, los grandes valores humanos, las virtudes intelectivas, éticas, estéticas, épicas y heroicas son para nosotras tan fundamentales como para los varones y hemos de cultivarlas sin renunciar a darles forma femenina. Hacen falta mujeres combatientes para una sociedad regenerada, necesitamos una nueva ascética que nos fortalezca, un nuevo entrenamiento de la virtud, precisamos cultivar la inteligencia, el amor por la verdad, la fuerza, la adhesión a la justicia, la devoción por la convivencia y el amor, la capacidad de conciliar e integrar a todos y a todo, la renuncia al poder, el aprecio y el cultivo del buen lenguaje, la voluntad de cuidar para la vida y cuidar para la muerte, de cubrir las necesidades del cuerpo y las del alma, el amor por la libertad, el respeto por lo humano, la libertad interior y la grandeza de espíritu.

Todo esto y mucho más tiene que estar en la nueva feminidad del siglo XXI ¡Construyámoslo en nosotras mismas!

 9) ¿Qué sugerirías a una mujer que duda del feminismo, pero aún no logra ver claramente por qué es perjudicial?

 Les diría que todo aquello que nos protege y nos privilegia es el veneno con que nos masacran las instituciones, que no podemos aceptar que dirijan nuestras vidas por “nuestro propio bien”, que no son los derechos que son otorgados desde fuera sino los deberes que son activos y movilizadores lo que nos emancipa. Todos aquellos que nos llaman a luchar por derechos nos encadenan a sus instituciones.

10) ¿Cuál sería tu mensaje a la mujer moderna?

 Tenemos un deber histórico, una obligación de reconstruirnos como sujetos de nuestra propia vida y de la historia, rehacer la vida horizontal y con ello regenerar la sociedad. En nuestro nombre se han cometido las mayores atrocidades en el último siglo y eso nos compromete al combate y la colisión con el mal ¡Hagámoslo!

Entrevista por ARTEMISAS. Enero de 2014.

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