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“QUE MILEY CYRUS SEA UN EJEMPLO PARA VOS”.

Carta de una madre a su hija:

“Querida hija, dejá que Miley Cyrus sea un ejemplo para vos.

Si, eso es lo que sucede cuando de forma constante escuchás que todo lo que hacés es maravilloso. Eso es lo que pasa cuando la gente se lanza sobre cada foto que subís a Twitter o Instagram. Eso es lo que pasa cuando no hay un adulto responsable que te diga “no”, que te obligue a cambiar de ropa antes de salir de la casa o que te haya dado una suave nalgada ante un berrinche.

Si alguna vez considerás hacer algo similar a lo que hizo Miley, te prometo que haré lo mismo para que veás lo ridícula que te ves. Te taparé la boca con cinta, de modo que no podás sacar la lengua como un perro cansado. Golpearé a cualquier sujeto contra el que decidas restregar tu cuerpo pero antes te golpearé por poner tu trasero sobre una pelvis masculina en público, ignorando cómo se comporta una dama ante la gente.

¿Por qué haría todo eso? Porque te quiero y quiero que te respetés a vos misma. Miley Cyrus no está siendo arriesgada, ni “cool” ni sexy. Ella es una chica desesperada pidiendo -a gritos- atención: ‘véanme. Díganme que soy hermosa. Vean qué tan ardiente soy. Todas las muchachas quieren ser como yo‘. 

Posiblemente conocés a otras muchachas que imitan su comportamiento en el colegio. No lo hagás, por favor. Sos demasiado valiosa como para venderte tan barato. Alejate de ellas. Dejá que los muchachos babeen y mantené, en tu corazón, la claridad de que lo único que ellos ven es un cuerpo que podrán usar para su placer y después será desechado. 

Siento mucho si alguna vez te has sentido triste porque yo no he alabado todo lo que hacés. Mi papel en la vida es dar valor a las cosas que lo merecen pero también ofrecer crítica constructiva, guía y corrección cuando sea necesario. Lo siento si te has sentido desmoralizada porque no hay miles de seguidores en tu cuenta de Instagram y si esas fotos de tu cuerpo no logran capturar toda tu belleza real. Lo siento si has querido tener una amiga en lugar de una mamá… Te aseguro que es muy probable que yo me vuelva mucho peor cuando ingresés al colegio. 

Querida hija, voy a pelear o morir en el intento tratando de evitar que te convirtás en una de las miles de Miley Cyrus que hay en el mundo.

Me lo agradecerás después“.

Ojalá existan muchas madres como ésta, quienes decidan hacerse cargo del deber de concientizar a sus hijas (y a sus hijos también) para que aprendan que mujeres como Miley no son verdaderas mujeres, sino productos que el sistema utiliza para esclavizarnos como sociedad. Miley Cyrus, MTv, la industria de la música y los multimedios también significan “violencia de género”: nos golpean y escupen en nuestras caras cada vez que tenemos que ver la reducción de la mujer a un objeto de consumo y estupidización. Sin embargo, mientras sigan existiendo madres como la autora de esta carta, existen las fuerzas para el cambio y la voluntad en contra del sistema.

miley

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LA PERSECUCIÓN DE LA MATERNIDAD.

Se está realizando de mil maneras diferentes, las principales:

1. Por los programas de “contracepción” de los organismos de la biopolítica mundial que incluyen las esterilizaciones masivas de poblaciones, el uso de anticonceptivos brutales como el Depoprovera y otros y el aborto forzoso. Esto ha hecho caer el número de hijos por mujer en picada desde los años 80 del siglo XX y ha reducido la natalidad mundial a cifras prácticamente por debajo del índice de reposición.

2. Por la destrucción de las comunidades primarias que supone a las mujeres madres quedar en situaciones de enorme precariedad sin redes de apoyo horizontales.

3. Por la guerra de los sexos fomentada desde el poder que reduce de forma “natural” la natalidad por falta de relaciones con el otro sexo, destruye el núcleo básico familiar para compartir las tareas y deja a las mujeres en completa soledad.

4. Por el ascenso de la influencia que las empresas y el trabajo a salario tiene en la vida privada de las personas y las decisiones vitales.

5. Por la creación de un Estado del bienestar que regula, dirige y manipula al pueblo con el argumento de proteger y dispensar cuidados y satisfacción de lo necesario para la vida.

6. Por el bombardeo mediático e institucional, en las sociedades occidentales sobre todo, que ha generado una cultura de acoso a la maternidad, que desgrana una insultante letanía de epítetos hacia el impulso maternal.

7. Por estímulo de numerosas formas de maternidad patológicas devenidas del brutal ataque a la feminidad que se está produciendo hoy y sus consecuencias en las mujeres y de la promoción de modas maternales insensatas y nocivas para las madres, los padres y las criaturas.

No deberían estas operaciones quedar sin respuesta. Pero, mientras el anti-natalismo está organizado institucionalmente, subvencionado y difundido por todos los canales de creación de opinión que son innumerables, quienes creemos que debe defenderse la natalidad como un impulso revolucionario no estamos organizados y, por lo tanto, no somos capaces de hacer frente a estas espurias operaciones.

Sería una necesidad imperiosa que las madres y padres conscientes nos unamos para denunciar todos los acosos que sufrimos, todas las limitaciones que el sistema pone a la libertad reproductiva.

Necesitamos un movimiento reivindicativo a favor de la justicia, del cese del expolio de personas por los centros económicos mundiales, por el derecho de nuestros hijos a quedarse en su lugar de origen, y el derecho de los hijos de las otras madres del mundo a hacer lo propio, sin ser llevados como ganado allí donde el capitalismo mundial los requiera.

Hay que denunciar toda forma de biopolítica como liberticidio y crimen contra la humanidad.

María del Prado Esteban

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Ser madre en la modernidad.

“Hay momentos en la vida en los que empiezas a ver las cosas con más claridad. Cuando supe que estaba embarazada de una niña, todo pareció aclararse. Pero miré a mi alrededor, y realmente temí por ella. No podía imaginar que mi hija se pudiera convertir en una persona emocionalmente sana y realizada en nuestra cultura moderna. Por eso, me he propuesto encontrar sentido a todo esto por ella”.

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La Maternidad como PODER.

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Estemos orgullosas de lo que somos. Ser madres no nos somete: la maternidad celebra nuestra naturaleza.

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noviembre 26, 2013 · 4:19 am

La ideología de género como vigencia del Informe Kissinger.

El Informe Kissinger (elaborado en 1974 por Henry Kissinger -a quien irónicamente le ha sido otorgado el Premio Nobel de la Paz- y desclasificado en 1989) es un estudio secreto que aborda el tema de la sobrepoblación mundial como un problema de seguridad nacional de los Estados Unidos. Entre sus múltiples aspectos señala los países en los cuales se debe intervenir para controlar la natalidad y qué métodos se deben aplicar. Lo particular es que hace especial énfasis en la mujer, lo que coincide con la tesis que propone actualmente la Ideología de Género promovida desde organizaciones internacionales como la ONU, UNICEF, CEDAW, IPPF, entre otras, dando cumplimiento literal a lo propuesto en el Informe.

 

Dicho informe señala algunos factores poblacionales que se deben tener en cuenta para explicar el crecimiento de la población (especialmente en los países Países con Bajo Nivel de Desarrollo), con el fin de construir las estrategias para combatir la sobrepoblación, sin hacer ningún reparo en que se trata de vidas humanas. América Latina, entre otras regiones del mundo, se convierte entonces en el foco de dichas biopolíticas, pues son regiones que geopolíticamente son importantes para dominar, no sólo por sus altas tasas poblacionales, sino en especial por sus riquezas naturales y excelente ubicación.

 

La llamada ideología de género, que aparece en los años 60, propone entender la dicotomía hombre-mujer como una construcción cultural y no como una realidad ontológica. Se niega, por tanto, la misma naturaleza que demuestra claramente que las mujeres tienen dos cromosomas X, mientras que los hombres tienen un cromosoma X y  un cromosoma Y. Para la perspectiva de género lo importante  son los roles, con lo que plantean la existencia de diversos géneros u orientaciones afectivo-sexuales. También, entendiendo lo sexual como una simple construcción cultural, se abre la puerta a entender como normal la pedofilia, la zoofilia, la necrofilia, entre otros. Aún cuando la ideología de género quiere mostrar una gran gama de ámbitos donde interviene, es notorio que el tema del feminismo es tal vez el pilar más importante y fundante de la ideología.

 

Así las cosas, la historia de la humanidad es analizada como la historia del patriarcado, en la cual la mujer siempre ha estado sometida, especialmente por su condición de madre. Según la ideología de género, el matrimonio y la idea de familia sólo buscan tener dominada a la mujer, pues el hombre la utiliza con el único fin de procrear. Algunos resumen esta posición señalando que “El biologismo descriptivo que conforma la idea de feminidad se articula especialmente en torno a la inferioridad sustitutiva del intelecto femenino. Esta inferioridad es fruto de su predeterminación a la maternidad que, consecuentemente, se constituye en una dictadura: la que sobre ella ejerce la reproducción”. Habrá que recordar una idea que resultaría obvia, y es que ningún ser humano determinó que el cuerpo de la mujer estuviera dotado biológicamente para permitirle albergar en él una nueva vida, un hecho que el feminismo radical de género insiste en mostrar como una imposición machista. Y  es necesario aclarar que los seres humanos somos hombres o mujeres y vivimos como tales, no estamos cumpliendo simples roles. Por ejemplo, la mujer cuando es madre, no está haciendo las veces de madre, ella es, por ende, no es un simple rol. Esto que parecería un simple juego de palabras lleva a relativismos problemáticos, como el disociar a la mujer de la maternidad; no es que para ser mujer se tenga que ser madre, es reconocer que la biología de la mujer le permite ser madre.

 

Es cierto que durante mucho tiempo la mujer se vio obligada a ser madre, pero no podemos caer en una especie de venganza con la historia e irnos al otro extremo de entender la maternidad como algo negativo, o una enfermedad, y menos censurar a quien opte por ella. Es lógico que se necesite para la supervivencia de la especie, es el único ser capaz de tener el ambiente propicio en su cuerpo para que una nueva vida aparezca; pero no es posible entenderlo como sometimiento, cuando en sí mismo es un poder.

 

Asumir a la mujer bajo una perspectiva de género es negar que, históricamente, ha sido un sujeto enigmático, de gran poder. Sería un error decir que siempre ha estado sometida y dominada, porque la mujer es lo suficientemente astuta y estratega como para ponerla en todos los casos como la víctima. Ella, desde tiempos remotos, fue encargada de lo doméstico, un trabajo importante y difícil porque implicaba cuidar de la supervivencia de todos, lo que le permitió desarrollar habilidades distintas a las del hombre, que incluso hoy subsisten. Conociendo de su gran poder y sabiduría transmitida por generaciones, la mujer ha sido atacada, porque en ella reside la supervivencia, es la única capaz de dar vida y de mantener unida a su familia. Por tanto, la mujer no ha estado alejada del poder político, en muchas ocasiones ella es el “poder tras el poder”. De este fenómeno se percató la biopolítica y por esto no es coincidencia que la gran mayoría de los ataques que se generan para tratar de controlar la población vayan contra la mujer, a pesar de que para engañarla se le muestran como derechos

 

Luego de revisar la peculiar “agenda feminista”, queda en evidencia que el propósito de cada punto de la misma no es mejorar la situación de la mujer, sino separar a la mujer del hombre y destruir la identificación de sus intereses con los de sus familias. Asimismo, el interés primordial del feminismo radical nunca ha sido el de mejorar directamente la situación de la mujer ni aumentar su libertad. Por el contrario, para las feministas radicales activas, las mejoras menores pueden obstaculizar la revolución de clase sexo/ género. Esta afirmación es confirmada por la feminista Heidi Hartmann que radicalmente afirma: ‘La cuestión de la mujer nunca ha sido la cuestión feminista. Ésta se dirige a las causas de la desigualdad sexual entre hombres y mujeres, del dominio masculino sobre la mujer’”

 

De esta manera al disociar la mujer de la maternidad, y mostrar como algo esclavizante la familia y el matrimonio, se estaría cumpliendo el principal objetivo del Informe Kissinger: reducir la natalidad. Pero la ideología de género no se queda ahí, va a cumplir lo que el Informe Kissinger planteaba sobre la promoción del aborto, la esterilización y los anticonceptivos, bajo la mal llamada educación sexual. Es así como aparecen en escena los derechos sexuales y reproductivos, hoy cada vez más promovidos internacionalmente.

 

Los “derechos sexuales y reproductivos”, son otro de los pilares de la ideología de género, los cuales son considerados actualmente como parte de los llamados Derechos Humanos, y cada vez tienen pretensiones más fuertes de convertirse en Derechos Fundamentales, es decir, de hacerse parte integral de las constituciones. En el lenguaje políticamente incorrecto estos supuestos derechos podrán ser sintetizados en aborto, esterilización y anticoncepción, o bajo su nombre genérico de “planificación familiar”. Recordemos que la propuesta del Informe Kissinger es reducir las tasas de natalidad, para así “disminuir la demanda de alimentación, salud, educación, y otros servicios, y al incrementar su capacidad para contribuir a inversiones productivas, por tanto acelerando el desarrollo”. Entre sus líneas de acción tienen gran fuerza todas las políticas encaminadas a alejar a la mujer de la maternidad y de la familia, todo con miras a reducir la natalidad. En efecto, el informe expresa: “Las investigaciones indican que el empleo asalariado de la mujer fuera de la casa se relaciona con la reducción de fertilidad” . De allí que quieran incentivarlo, no porque interese que la mujer se desarrolle y tenga igualdad en términos de derechos y oportunidades, sino porque la principal consecuencia es que ya no tendrá tiempo de cuidar a sus hijos y evitará tenerlos. Asunto que se refuerza con la declaración de Christina Hoff Sommers: “No debería autorizarse a ninguna mujer a quedarse en casa para cuidar a sus hijos. La sociedad debe ser totalmente diferente. Las mujeres no deben tener esa opción, porque si esa opción existe, demasiadas mujeres decidirán por ella”. 

 

Es así como se trata de uniformar a la sociedad, privilegiando programas que incentiven los derechos sexuales y reproductivos como una forma de liberación sexual femenina. Desde allí se impulsan los anticonceptivos que, en su mayoría, son hechos para las mujeres, sin informar los daños que generan en su salud; en parte porque las grandes beneficiadas son las farmacéuticas. Se empieza a enseñar fuertemente que el aborto es un derecho de la mujer, no interesa explicar las consecuencias físicas y psicológicas que conlleva, en parte porque también es un buen negocio. Lo más curioso es que las primeras “feministas”, las que hoy se denominan como “feministas de equidad”, estaban totalmente en contra del aborto, pues entendían que practicarlo, además de ser un asesinato, liberaba al hombre de toda responsabilidad asumiendo toda la carga la mujer.

 

A modo de conclusión: Para superar los problemas que tenemos entre hombres y mujeres no hace falta negar nuestra realidad donde existen dos sexos. Por otro lado, al incluirse los “derechos sexuales y reproductivos” (aborto, esterilización y anticoncepción) como derechos humanos, se abre la posibilidad de que existan presiones externas para que el país se vea obligado a acogerlos y promoverlos, de lo contrario, estaría violando derechos humanos. Estas sanciones generalmente son políticas (diplomáticas) y/o económicas, lo que en un mundo globalizado supone mayores problemas dada la interdependencia de los países. Además se relativiza elderecho a la vida, el primero de todos según la tradición liberal clásica. 

 

Lo político y lo jurídico son construcciones culturales que justamente nos han permitido respetar la vida, ser diferentes a los animales, lograr ser racionales y no simplemente pasionales. Poder hablar de Derechos Humanos es un reconocimiento de esa dignidad del ser humano, y es un proceso que sólo se logra mediante la cultura y la racionalidad. Pretender el absurdo de que el ser humano llegue a un mundo desprovisto de cultura, como lo pretende la ideología de género, y que no se vea afectado por lo que ya hay construido, sería justamente volver a ese estado de naturaleza y pretender eliminar al mismo ser humano. De hecho, no son alejadas estas tesis de la ecolatría, o del mundo sin seres humanos.

 

Por Beatriz Eugenia Campillo Vélez

natalidad kissinger

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¡NUESTRO TOTAL APOYO A SOFÍA GATICA! La Guerra de una Madre Argentina contra MONSANTO.

“No era una prestigiosa abogada ni practicaba el activismo ambiental. Tampoco cuenta con una titulación secundaria superior ni alberga conocimientos sobre química o ciencias biológicas. Sofía Gatica es, sencillamente, una madre argentina que cuando perdió a su hija al poco de nacer por una repentina parada de riñón decidió averiguar por qué. Desde aquel momento, hace casi 13 años, emprendió una lucha por acabar con las fumigaciones sobre los campos de plantaciones de soja que rodean Ituzaingó, un barrio en la provincia de Córdoba (Argentina) con cientos de casos parecidos al suyo.

Sofía fundó, junto con otras vecinas afectadas, el grupo ‘Madres de Ituzaingó’ y recorrió el municipio puerta por puerta para documentar y demostrar los efectos nocivos para la salud del glifosato, el herbicida más vendido del mundo, comercializado por la multinacional MONSANTO. Los resultados desprendieron datos alarmantes: niños con malformaciones, problemas respiratorios y de riñón, lupus, púrpura, leucemia y un altísimo porcentaje de afectados por cáncer (alrededor de 300 en una población de tan sólo 6.000 habitantes).

“El problema es el enorme negocio que hay detrás”, asegura Sofía. En efecto, el cultivo de esta leguminosa se mueve en un círculo cerrado. Cerca del 80% de los terrenos agrícolas en Argentina están dedicados al cultivo de soja transgénica, esto es, soja cuyas semillas han sido modificadas genéticamente para hacerlas resistentes al glifosato o Roundup, como se vende en el mercado. Tanto las semillas como el agroquímico que debe tratarlas son propiedad de la compañía norteamericana MONSANTO.

Pese a los múltiples estudios que se realizaron en Ituzaingó gracias a la presión del colectivo de vecinas, las fumigaciones masivas cercanas a zonas pobladas no están prohibidas en todo el territorio nacional. Un informe de 2009 encargado por la presidenta Cristina Fernández reveló que sólo en este pequeño barrio cordobés el 33% de la población muere de cáncer y que aproximadamente el 80% de los menores tienen entre 6 y 7 tipos de agroquímicos en la sangre. Sin embargo, sólo algunas directivas a nivel local y provincial limitan estas prácticas. Gatica y las demás madres luchan por que se apruebe una ley con vigencia para todo el Estado, donde se estima que cerca de 12 millones de personas están en riesgo de contaminación”.

http://www.publico.es/442725/sofia-gatica-la-guerra-de-una-madre-contra-monsanto

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Ser madres con lo que tenemos.

Con nuestros traumas.

Nuestras infancias heridas.

Nuestras miserias y nuestros miedos.

Con nuestras historias familiares de horror y misterio.

Nuestras rabias y nuestras fobias.

Nuestras imperfecciones.

Nuestros kilos de más.

Nuestros pesos de menos.

Nuestros trabajos alimenticios, de supervivencia.

Nuestras mañanas desquiciadas.

Nuestros gritos y nuestras lágrimas.

Nuestras madres niñas. Nuestras suegras brujas.

Nuestras cicatrices.

Nuestras enfermedades.

Nuestros pueblos feos.

Nuestros vecinos ruidosos.

Nuestros políticos estúpidos, corruptos, repugnantes.

Nuestras escuelas decimonónicas, tristes, cuadriculadas.

Nuestros maridos trabajadores, intentando ser hombres, amantes, amables, y no morir en el intento.

Nuestros divorcios.

Nuestro estrés.

Nuestros años.

Nuestra soledad.

Nuestros partos robados, anestesiados, maltratados.

Nuestras lactancias agrietadas, dolorosas, imposibles.

Nuestra neurosis.

Con este mundo asfixiante que no está diseñado para tener hijos y no lo pone nada fácil, pero los niños son lo único que lo hace más habitable, más esperanzador.

Ser madres como podemos.

Ése es el mérito.

Ileana Medina Hernández

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