Archivo de la categoría: Teoría de género

RAFAEL CORREA: “FEMINISTAS FUNDAMENTALISTAS, ¡YA BASTA!”

Compartimos el extracto de un muy lúcido discurso del presidente de Ecuador en el que reflexionó sobre las corrientes feministas actuales y la llamada teoría de género:

– “Ya no es igualdad de derechos, sino igualdad en todos los aspectos, que los hombres parezcan mujeres y las mujeres hombres… Ya basta”.

– “Hay esto que se llama la “ideología de género”… Que básicamente no existe hombre o mujer natural, o sea, el sexo biológico no determina el hombre y la mujer, sino las “condiciones sociales”… Que uno tiene derecho, la libertad incluso, de elegir si uno es hombre o mujer… ¡Por favor, eso no resiste el menor análisis! ¡Es una barbaridad que atenta contra todo! Leyes naturales, ¡contra todo! Se mantiene eso, y respetamos esos criterios, pero no traten de imponérselos al resto. Y NO se lo impongan a los chicos, porque hay gente que le está enseñando eso a nuestros jóvenes”.

– “Vive todavía ese movimiento feminista que busca igualdad de DERECHOS, pero no igualdad en todos los aspectos, porque somos hombres y mujeres DIFERENTES y COMPLEMENTARIOS. Y no es que se trate de imponer estereotipos, pero qué bueno que una mujer guarde sus rasgos femeninos, qué bueno que un hombre guarde sus rasgos masculinos. Y bueno, todo el mundo es libre de, el hombre ser afeminado y la mujer de ser varonil, pero…yo prefiero la mujer que parece MUJER… y creo que las mujeres prefieren a los hombres que parecemos HOMBRES”.

– Por lo que estoy diciendo voy a ser el retardatario, el cavernícola, no estoy a la vanguardia… A otros con esos cuentos. Insisto, todos luchamos por la igualdad de derechos entre hombres y mujeres pero otra cosa son esos movimientos feministas fundamentalistas que ya buscan que hombres y mujeres sean igualitos, y les insisto: esa ideología es PELIGROSÍSIMA y se la están enseñando a nuestros jóvenes.

– “No son TEORÍAS, pura y simple IDEOLOGÍA, muchas veces para justificar el modo de vida de aquellos que generan esas ideologías… Que los respetamos como personas, pero no compartimos en absoluto esas barbaridades y académicamente les puedo decir que son BARBARIDADES que no resisten el menor análisis y que DESTRUYEN LA BASE DE LA SOCIEDAD, que sigue siendo la familia convencional”.

– “Ya no soy de izquierda, porque ésa es otra novelería, ¿no? Quien no se adscribe a estas cosas no es de izquierda. Si uno no es pro aborto, no es de izquierda… O sea, si Pinochet era pro abortista era de izquierda… Si el Che Guevara estaba contra el aborto, era de derecha… ¡Esto no tiene nada que ver con izquierda y derecha; son barbaridades!¡Son cuestiones morales!”

correa

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ENCUENTRO NACIONAL DE MUJERES EN SAN JUAN

Encuentro Nacional de… ¿¿MUJERES?? Porque más bien parece un encuentro nacional de FEMINISTAS…

Éstas son quienes dicen representarnos… Ésta es su manera de exigir RESPETO. Dicen defender a la mujer y luchar por su liberación, pero lo que realmente hacen es renegar de su condición de mujeres (¡sólo basta ver la imagen para darse cuenta de que no están conformes con ellas mismas!) y en vez de liberarse se esclavizan cada vez más al sistema que las utiliza.

¡DESPIERTEN “MUJERES”! ¡Son títeres del sistema! Y quieren arrastrarnos con ustedes… Pero desde nuestro lugar nos oponemos firmemente a cualquier movimiento feminista: nosotras SÍ estamos ORGULLOSAS de ser MUJERES y no compramos todo lo que nos quieren vender.

feministas argentinas

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La ideología de género como vigencia del Informe Kissinger.

El Informe Kissinger (elaborado en 1974 por Henry Kissinger -a quien irónicamente le ha sido otorgado el Premio Nobel de la Paz- y desclasificado en 1989) es un estudio secreto que aborda el tema de la sobrepoblación mundial como un problema de seguridad nacional de los Estados Unidos. Entre sus múltiples aspectos señala los países en los cuales se debe intervenir para controlar la natalidad y qué métodos se deben aplicar. Lo particular es que hace especial énfasis en la mujer, lo que coincide con la tesis que propone actualmente la Ideología de Género promovida desde organizaciones internacionales como la ONU, UNICEF, CEDAW, IPPF, entre otras, dando cumplimiento literal a lo propuesto en el Informe.

 

Dicho informe señala algunos factores poblacionales que se deben tener en cuenta para explicar el crecimiento de la población (especialmente en los países Países con Bajo Nivel de Desarrollo), con el fin de construir las estrategias para combatir la sobrepoblación, sin hacer ningún reparo en que se trata de vidas humanas. América Latina, entre otras regiones del mundo, se convierte entonces en el foco de dichas biopolíticas, pues son regiones que geopolíticamente son importantes para dominar, no sólo por sus altas tasas poblacionales, sino en especial por sus riquezas naturales y excelente ubicación.

 

La llamada ideología de género, que aparece en los años 60, propone entender la dicotomía hombre-mujer como una construcción cultural y no como una realidad ontológica. Se niega, por tanto, la misma naturaleza que demuestra claramente que las mujeres tienen dos cromosomas X, mientras que los hombres tienen un cromosoma X y  un cromosoma Y. Para la perspectiva de género lo importante  son los roles, con lo que plantean la existencia de diversos géneros u orientaciones afectivo-sexuales. También, entendiendo lo sexual como una simple construcción cultural, se abre la puerta a entender como normal la pedofilia, la zoofilia, la necrofilia, entre otros. Aún cuando la ideología de género quiere mostrar una gran gama de ámbitos donde interviene, es notorio que el tema del feminismo es tal vez el pilar más importante y fundante de la ideología.

 

Así las cosas, la historia de la humanidad es analizada como la historia del patriarcado, en la cual la mujer siempre ha estado sometida, especialmente por su condición de madre. Según la ideología de género, el matrimonio y la idea de familia sólo buscan tener dominada a la mujer, pues el hombre la utiliza con el único fin de procrear. Algunos resumen esta posición señalando que “El biologismo descriptivo que conforma la idea de feminidad se articula especialmente en torno a la inferioridad sustitutiva del intelecto femenino. Esta inferioridad es fruto de su predeterminación a la maternidad que, consecuentemente, se constituye en una dictadura: la que sobre ella ejerce la reproducción”. Habrá que recordar una idea que resultaría obvia, y es que ningún ser humano determinó que el cuerpo de la mujer estuviera dotado biológicamente para permitirle albergar en él una nueva vida, un hecho que el feminismo radical de género insiste en mostrar como una imposición machista. Y  es necesario aclarar que los seres humanos somos hombres o mujeres y vivimos como tales, no estamos cumpliendo simples roles. Por ejemplo, la mujer cuando es madre, no está haciendo las veces de madre, ella es, por ende, no es un simple rol. Esto que parecería un simple juego de palabras lleva a relativismos problemáticos, como el disociar a la mujer de la maternidad; no es que para ser mujer se tenga que ser madre, es reconocer que la biología de la mujer le permite ser madre.

 

Es cierto que durante mucho tiempo la mujer se vio obligada a ser madre, pero no podemos caer en una especie de venganza con la historia e irnos al otro extremo de entender la maternidad como algo negativo, o una enfermedad, y menos censurar a quien opte por ella. Es lógico que se necesite para la supervivencia de la especie, es el único ser capaz de tener el ambiente propicio en su cuerpo para que una nueva vida aparezca; pero no es posible entenderlo como sometimiento, cuando en sí mismo es un poder.

 

Asumir a la mujer bajo una perspectiva de género es negar que, históricamente, ha sido un sujeto enigmático, de gran poder. Sería un error decir que siempre ha estado sometida y dominada, porque la mujer es lo suficientemente astuta y estratega como para ponerla en todos los casos como la víctima. Ella, desde tiempos remotos, fue encargada de lo doméstico, un trabajo importante y difícil porque implicaba cuidar de la supervivencia de todos, lo que le permitió desarrollar habilidades distintas a las del hombre, que incluso hoy subsisten. Conociendo de su gran poder y sabiduría transmitida por generaciones, la mujer ha sido atacada, porque en ella reside la supervivencia, es la única capaz de dar vida y de mantener unida a su familia. Por tanto, la mujer no ha estado alejada del poder político, en muchas ocasiones ella es el “poder tras el poder”. De este fenómeno se percató la biopolítica y por esto no es coincidencia que la gran mayoría de los ataques que se generan para tratar de controlar la población vayan contra la mujer, a pesar de que para engañarla se le muestran como derechos

 

Luego de revisar la peculiar “agenda feminista”, queda en evidencia que el propósito de cada punto de la misma no es mejorar la situación de la mujer, sino separar a la mujer del hombre y destruir la identificación de sus intereses con los de sus familias. Asimismo, el interés primordial del feminismo radical nunca ha sido el de mejorar directamente la situación de la mujer ni aumentar su libertad. Por el contrario, para las feministas radicales activas, las mejoras menores pueden obstaculizar la revolución de clase sexo/ género. Esta afirmación es confirmada por la feminista Heidi Hartmann que radicalmente afirma: ‘La cuestión de la mujer nunca ha sido la cuestión feminista. Ésta se dirige a las causas de la desigualdad sexual entre hombres y mujeres, del dominio masculino sobre la mujer’”

 

De esta manera al disociar la mujer de la maternidad, y mostrar como algo esclavizante la familia y el matrimonio, se estaría cumpliendo el principal objetivo del Informe Kissinger: reducir la natalidad. Pero la ideología de género no se queda ahí, va a cumplir lo que el Informe Kissinger planteaba sobre la promoción del aborto, la esterilización y los anticonceptivos, bajo la mal llamada educación sexual. Es así como aparecen en escena los derechos sexuales y reproductivos, hoy cada vez más promovidos internacionalmente.

 

Los “derechos sexuales y reproductivos”, son otro de los pilares de la ideología de género, los cuales son considerados actualmente como parte de los llamados Derechos Humanos, y cada vez tienen pretensiones más fuertes de convertirse en Derechos Fundamentales, es decir, de hacerse parte integral de las constituciones. En el lenguaje políticamente incorrecto estos supuestos derechos podrán ser sintetizados en aborto, esterilización y anticoncepción, o bajo su nombre genérico de “planificación familiar”. Recordemos que la propuesta del Informe Kissinger es reducir las tasas de natalidad, para así “disminuir la demanda de alimentación, salud, educación, y otros servicios, y al incrementar su capacidad para contribuir a inversiones productivas, por tanto acelerando el desarrollo”. Entre sus líneas de acción tienen gran fuerza todas las políticas encaminadas a alejar a la mujer de la maternidad y de la familia, todo con miras a reducir la natalidad. En efecto, el informe expresa: “Las investigaciones indican que el empleo asalariado de la mujer fuera de la casa se relaciona con la reducción de fertilidad” . De allí que quieran incentivarlo, no porque interese que la mujer se desarrolle y tenga igualdad en términos de derechos y oportunidades, sino porque la principal consecuencia es que ya no tendrá tiempo de cuidar a sus hijos y evitará tenerlos. Asunto que se refuerza con la declaración de Christina Hoff Sommers: “No debería autorizarse a ninguna mujer a quedarse en casa para cuidar a sus hijos. La sociedad debe ser totalmente diferente. Las mujeres no deben tener esa opción, porque si esa opción existe, demasiadas mujeres decidirán por ella”. 

 

Es así como se trata de uniformar a la sociedad, privilegiando programas que incentiven los derechos sexuales y reproductivos como una forma de liberación sexual femenina. Desde allí se impulsan los anticonceptivos que, en su mayoría, son hechos para las mujeres, sin informar los daños que generan en su salud; en parte porque las grandes beneficiadas son las farmacéuticas. Se empieza a enseñar fuertemente que el aborto es un derecho de la mujer, no interesa explicar las consecuencias físicas y psicológicas que conlleva, en parte porque también es un buen negocio. Lo más curioso es que las primeras “feministas”, las que hoy se denominan como “feministas de equidad”, estaban totalmente en contra del aborto, pues entendían que practicarlo, además de ser un asesinato, liberaba al hombre de toda responsabilidad asumiendo toda la carga la mujer.

 

A modo de conclusión: Para superar los problemas que tenemos entre hombres y mujeres no hace falta negar nuestra realidad donde existen dos sexos. Por otro lado, al incluirse los “derechos sexuales y reproductivos” (aborto, esterilización y anticoncepción) como derechos humanos, se abre la posibilidad de que existan presiones externas para que el país se vea obligado a acogerlos y promoverlos, de lo contrario, estaría violando derechos humanos. Estas sanciones generalmente son políticas (diplomáticas) y/o económicas, lo que en un mundo globalizado supone mayores problemas dada la interdependencia de los países. Además se relativiza elderecho a la vida, el primero de todos según la tradición liberal clásica. 

 

Lo político y lo jurídico son construcciones culturales que justamente nos han permitido respetar la vida, ser diferentes a los animales, lograr ser racionales y no simplemente pasionales. Poder hablar de Derechos Humanos es un reconocimiento de esa dignidad del ser humano, y es un proceso que sólo se logra mediante la cultura y la racionalidad. Pretender el absurdo de que el ser humano llegue a un mundo desprovisto de cultura, como lo pretende la ideología de género, y que no se vea afectado por lo que ya hay construido, sería justamente volver a ese estado de naturaleza y pretender eliminar al mismo ser humano. De hecho, no son alejadas estas tesis de la ecolatría, o del mundo sin seres humanos.

 

Por Beatriz Eugenia Campillo Vélez

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¿Una nueva feminidad?

La teoría de género puede ser considerada, sin duda, una de las aportaciones más novedosas y más discutibles a las ciencias sociales de las últimas décadas. Si bien la teoría de género es fruto del pensamiento feminista, no debe confundirse con éste, puesto que no se trata de una teoría sobre las mujeres sino que aborda la construcción identitaria de las personas al utilizar la palabra género en contraposición a sexo.

        Según esta teoría, el género es una construcción cultural a la que se adscriben roles sociales, aptitudes y actitudes a las personas en función de su sexo biológico. Podemos llegar a decir, por tanto, que hombres y mujeres se desarrollan simultáneamente: se llega a ser hombre o mujer a lo largo de todo un proceso en el cual intervienen agentes socializantes como la familia, la escuela y otras instituciones sociales.

        En nuestra cultura se han considerado tradicionalmente mujeres y hombres con características distintas e incluso opuestas, lo que ha generado creencias sobre lo que es femenino y masculino que sólo recientemente se han empezado a cuestionar. 

        Estas creencias o estereotipos tradicionales adscriben a la mujer ciertos valores y cualidades tales como la pasividad, paciencia, abnegación, ternura, sensibilidad, acción orientada a la familia, emotividad. Por el contrario, en el caso del varón el modelo tradicional le otorga las siguientes cualidades: racional, capaz de ejercer el control sobre su entorno medioambiental y social extradoméstico, amplia movilidad por el espacio público, independiente, egocéntrico, agresivo, sexuado, activo, dominador y con gran capacidad para ejercer autoridad y poder.

        Para algunos autores como el sociólogo Parsons, encontraríamos dos tipos de roles de género definidos institucionalmente, a saber: el rol instrumental y el rol expresivo. El rol masculino o instrumental estaría definido por características como la productividad, la eficacia, la inhibición de emociones, la actuación en busca del interés personal, la evaluación de los demás a partir de su rendimiento y la utilización de los demás como un medio y no como un fin en sí mismo.

        El rol femenino o expresivo, por el contrario, se definiría por la búsqueda de integración, la realización emocional, la cohesión de grupo, la estabilidad, la consideración del interés colectivo, la evaluación de los demás a partir de sus cualidades personales y la aceptación del otro como un fin en sí mismo y no como un medio. Según Parsons estos roles deben estar bien diferenciados para asegurar la propia supervivencia del sistema social.

         Sin embargo, desde hace unas décadas y sobre todo en el momento actual, aparece un nuevo modelo de feminidad, más vinculado al estereotipo de transgresora y que representa un valor en alza debido a su compatibilidad con las necesidades del mercado y del capital, que precisa incorporar mujeres como mano de obra de mercancía y como consumo. Esta nueva mujer se caracteriza por otras cualidades: ser independiente, tomar la iniciativa y dirigir su vida, combinar belleza con inteligencia y orientar la acción según sus propios intereses.

        La cuestión que uno se formula es si este nuevo modelo de feminidad resulta real y auténticamente expresivo de lo que es la feminidad o, simplemente, es la elaboración de otro tópico que, posteriormente, será también barrido.

        El primer feminismo, el de Simone de Beauvoir y otras, convirtieron a la mujer en una especie de hombre amputado. El feminismo de segunda generación, el que se está articulando hoy, muy unido a la sensibilidad ecológica, explora de nuevo la esencia de la feminidad y descubre elementos genuinos en el ser de la mujer que no responden a estímulos educativos y culturales. Quizás porque, contra la teoría de género, hay algo esencial en el ser de la mujer y en el ser del hombre que nunca jamás se puede borrar o transformar. Vamos por buen camino.

Francesc Torralba Roselló

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